Nuestra sociedad ha entrado en la era del desarrollo personal. Por lo tanto, las empresas, (en las que pasamos la mayor parte de nuestro tiempo) tienen un problema muy grave: la retención de “personas clave”.

Por ello la empresa, debe estar bien adaptada también para el desarrollo personal de sus empleados, si desean mayor retención de talento.

El rol de los gerentes, particularmente en términos de coaching, será permitir que todos puedan conciliar el cumplimiento individual y el desempeño colectivo. Por lo tanto, es fundamental determinar el rol y las prerrogativas del “coach” para que éste último se ajuste mejor a las expectativas de los empleados sobre este tema.

Requisitos previos para el coaching

De antemano, un requisito esencial para lograr que los empleados se den cuenta que la empresa está preocupada por su desarrollo, es crear las condiciones de motivación dentro de la estructura.

Realizarse completamente es un proceso largo que consume energía y es esencial tener energía para encontrar el camino que les permita florecer de manera completa y duradera. La empresa debe estar consistente, clara en su misión y alineada con sus valores, con un proyecto a largo plazo que permita cumplir con la visión de la misma. En cuanto al gerente, debe crear una proximidad gerencial para establecer requisitos nobles, en particular dando sentido a los proyectos, valorando el progreso y el éxito.

Identificar quiénes somos y nuestras fortalezas

Una vez que se cumplen las condiciones de la motivación, el siguiente paso es la autoconciencia.

El objetivo es, a nivel de la empresa, crear una coherencia entre quiénes somos y nuestro proyecto de vida. Para eso, es posible combinar una multitud de herramientas y métodos de introspección que te permitan conocerte bien.

El análisis transaccional, especialmente a través de una herramienta llamada “Comunicación de procesos”, es una excelente idea para comenzar. El papel del gerente también es alentar la introspección para identificar las “fortalezas naturales del colaborador”, ya sean innatas o adquiridas. Aquí hay una lista que te ayudará a realizar este tipo de reflexión.

  1. ¿Qué pasatiempos compartí con mis padres y mi familia?
  2. ¿En qué actividades fui observado, aplaudido y, a veces, sobrevalorado por mi familia cuando era niño?
  3. ¿Qué me permite recargar mis baterías?
  4. ¿Qué acciones o actividades me hacen bien y me proporcionan energía?
  5. ¿Qué me gusta hacer y con qué facilidad tengo éxito?
  6. ¿Qué me da gusto a diario?
  7. ¿Qué me trae muchos resultados con poco esfuerzo?
  8. ¿Qué cualidades percibo en mi entorno personal y profesional?
  9. ¿Qué me da afecto y reconocimiento a los demás?
  10. ¿Qué temas me dan una sensación de tranquilidad?

El conocimiento de nuestros puntos fuertes es fundamental para lograr grandes cosas, porque hay muchos caminos para alcanzar el mismo objetivo, y con base en nuestras fuerzas y nuestros activos naturales, sólo hay un camino ideal y dependerá de quién eres. El autoconocimiento es la mejor manera de iluminar este camino hacia el éxito y la realización.

Haz desaparecer las creencias negativas y cambia al campo de las posibilidades

Considera que siempre hay dos formas de interpretar el mismo hecho. La primera es a través del prisma de nuestras creencias limitantes: he fracasado, nunca consigo lo que quiero, tengo miedo de fallar, etc.

Afortunadamente, partiendo de la misma realidad, es posible sacar oportunidades y proyectos en lugar de problemas. Depende en particular de nuestro nivel de energía en un determinado momento.

Hay momentos en que nos sentimos víctimas de nuestro entorno con la sensación de no haber asumido nada y otros momentos en los que somos capaces de transformar las dificultades en oportunidades o palancas de crecimiento.

Hacer crecer a tu equipo todos los días es la misión del gerente. La pregunta básica es la siguiente: en función de sus puntos fuertes, las habilidades ya adquiridas y el proyecto que se va a lograr ¿cuáles son las habilidades que le falta al empleado para lograr todo el potencial?

El desafío es cerrar la brecha entre los temas cotidianos de la empresa y el proyecto personal del empleado. Tomemos un ejemplo concreto para ilustrar el camino.

En resumen, las empresas que logren generar un ambiente de crecimiento profesional y personal de sus empleados habrán encontrado una estrategia útil para mantener al mejor talento en su empresa y descubrir todo el potencial de los mismos.

Las empresas que no lo han hecho, están quedándose atrás en el campo laboral, pues sus etsrategias tradicionales ofrecen muy poca perspectiva a generaciones de trabajadores que aspiran a ser felices en su trabajo.

 

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