Una visión general de la campaña y las iniciativas que tienen la capacidad de aumentar el compromiso sobre el tema entre los colaboradores

Hace poco más de 20 años que el mes de octubre ganó un color y un movimiento de concientización a nivel mundial. Desde entonces, el movimiento está abriendo nuevos caminos para la ciencia, extendiéndose entre las instituciones y llegando al mundo corporativo en sus diferentes ámbitos. 

La popularidad del Octubre Rosado de hecho coincide con la situación de que por más avanzada que esté la medicina, aún sigue siendo algo preocupante. Datos del Instituto Nacional de Cáncer (INCA) muestran que el cáncer de mama es el tipo más común entre las mujeres del mundo, representando casi un tercio de todos los registros globales.

Muchas compañías vienen organizando acciones internas enfocadas en el Octubre Rosado. Pero, es importante pensar en como el movimiento de a poco fue tomando mayores dimensiones, por no solo promover la concientización del cáncer de mama como también, estimular su prevención por medio de hábitos que estimulan el bienestar y la salud física y mental. 

La ampliación de la campaña impacta directamente en la forma y frecuencia con la que se debe comunicar en las empresas. Es un buen momento para que RRHH vea si los mensajes relacionados han sido efectivos en lo que se refiere a compromiso, haciendo con que los colaboradores puedan entender sobre el tema, y principalmente, tener cuidado, no solamente con procedimientos que identifican la enfermedad (check-up o autoexamen, por ejemplo), pero también por medio de actitudes que garantizan más calidad de vida (disminuir las chances del diagnóstico) o que sean de carácter social y realmente motiven a abrazar la causa. 

Lea más sobre el Octubre Rosado y como las empresas pueden innovar el abordaje de la campaña: 

Historia

La idea nació en Estados Unidos, en la década de 80, debido a la conmoción de Nancy G. Brinker por la muerte de su hermana, Susan G. Komen, diagnosticada con la enfermedad. Eso hizo con que Nancy se motivara a crear una institución con su nombre, dedicada a la concientización, al auxilio a las sobrevivientes y al soporte para la sanar el cáncer de mama. 

En esa época organizaron caminatas y eventos – coincidentemente en octubre – con el objetivo de alertar la población sobre la enfermedad. En esa oportunidad también se comunicó la primera versión del lazo rosado – símbolo emblemático del movimiento hasta los días de hoy. 

Con el correr de los años, la iniciativa fue creciendo mundialmente, con la aparición y afiliación de otras asociaciones, además de contar con el apoyo de compañías de distintos sectores.

La actividad física y la prevención

Por más que aún no exista un método que garantiza total prevención en relación al cáncer de mama – dado que existen algunos aspectos genéricos que pueden influenciar el surgimiento de la enfermedad – la ciencia ha probado que existen costumbres que pueden aumentar el riesgo de su desarrollo. Según la entidad American Cancer Society, el excesivo consumo de alcohol, el sedentarismo y el sobrepeso con el pasar de los años, son algunos de los factores de riesgo relevantes. 

Encuestas que asocian la actividad física con la prevención, muestran que el ejercicio físico reduce el efecto inflamatorio, auxilia el control hormonal y el balance energético del cuerpo.

Además, también apuntan que mover el cuerpo por algunas horas durante la semana puede ser lo suficiente. O sea, no hay evidencias que muestre ser necesario alta intensidad o frecuencia de ejercicios físicos para salir de la inactividad.

Un articulo de la revista académica Nature, escrito por investigadores brasileños y americanos, constató que 12% de las muertes causadas por el cáncer de mama en Brasil podrían haber sido precavidas si las mujeres tuvieran la costumbre de practicar actividad física con regularidad. Para llegar a esos números, los investigadores enumeraron las pacientes brasileñas entre 1990 y 2015, totalizando más de 123 mil. Luego, compararon los resultados con el índice de sedentarismo nacional y los datos que muestran cual es la probabilidad de una persona activa versus una inactiva, tener la enfermedad. 

Según la Organización Mundial de la Salud, una persona ya es considerada activa cuando practica 150 minutos de ejercicio físico moderado por semana. Eso significa 30 minutos por día de caminata durante cinco días de la semana. 

El acercamiento en las compañías 

Llevando en consideración como han sido relevantes las campañas del Octubre Rosado, es importante que las compañías piensen sobre el mensaje que las acciones internas han trasmitido – y si ellas coinciden con la amplitud de la concientización.

Tras años de iniciativas, los empleados seguramente ya comprenden la importancia de cuidarse por medio de exámenes de rutina. Puede ser que no reconozcan con profundidad la minimización de casos de cáncer de mama por medio del cuidado con la salud física, de la
lucha contra las adicciones o los malos hábitos, garantiza una alimentación más equilibrada, entre otros aspectos. 

En los últimos años, surgieron proyectos sociales enfocados en la lucha contra el cancer de mama que ganaron fuerza y tienen la capacidad de aumentar la participación en el ambiente corporativo. Mira algunas opciones para invertir o readaptar:

  • Distribución de materiales informativos – un clásico recurso que puede ser mejorado es decorar la empresa con afiches y folletos relacionados, además de comunicar por intranet y endomarketing y dar una visión 360° sobre el tema: enfocar aun más en las estadísticas sobre la enfermedad, contar historias, compartir un contenido interactivo, abordar comprobadas formas de prevención y maneras prácticas de iniciar-las. Innovar en lo que ya es conocido, es el punto clave.
  • Campañas de donación – incentivar los colaboradores a hacer donaciones para alguna institución es otra buena opción. Existen campañas, por ejemplo, para donar cabello para confeccionar pelucas o para donar pañuelos para atacar alrededor de la cabeza. Esas medidas tienden a generar en el trabajador el sentimiento de participación y de estar haciendo la diferencia. 
  • Grupos de corrida y caminata – una manera divertida de comprometer es organizar equipos para que participen de eventos que ocurren a lo largo del mes de octubre. Es una iniciativa beneficiosa para mejorar la calidad de vida y la interacción entre los empleados. 
  • Charlas motivacionales – charlas y eventos con personas que enfrentan/enfrentaran el cáncer de mama, o con especialistas del área de salud, también son un medio de sembrar más conocimiento y atraer atención al tema. 
  • Trabajo voluntario – afiliarse a organizaciones de movimiento y motivar los colaboradores a ser voluntarios es una manera generosa de concientización. Además, permite que vean la corporación con una mirada más positiva, contribuyendo indirectamente para la marca empleadora.
  • Incentivo al ejercicio físico – otro modo de difundir el tema es señalar la importancia de mantenerse físicamente activo. Eso puede ser viabilizado por medio de la comunicación hecha durante el mes de octubre y extenderse a lo largo de todo el año a través de otros recursos, como, por ejemplo, al ofrecer gimnasia laboral y el acceso a un beneficio de actividad física o descuento en gimnasio. 

Hay más

Además de esas medidas, es fundamental pensar en proyectos y programas destinados específicamente para portadores de la enfermedad.

  • Auxilio a la salud mental – es relevante pensar en programas de apoyo psicológico enfocados específicamente para quien enfrenta el diagnóstico – porque toda la situación y el subsecuente tratamiento son física y mentalmente exhaustivas. Tener el apoyo de la compañía en un momento delicado para el empleado es una actitud muy digna. 
  • Homenajes – ennoblecer quien lucha contra el cáncer o lo ha superado es muy inspirador y conmovedor ya que puede estimular los otros compañeros a cuidarse más. Es posible hacer eso a través de eventos, de generación de contenido o reuniones, por ejemplo.

Al promover distintas acciones relacionadas al Octubre Rosado, las compañías poseen una gran oportunidad para conducir la campaña y su significado para otro nivel: además de orientar la fuerza de trabajo para un profundo nivel de conocimiento y precaución sobre el tema, ellas tienen la posibilidad de concretar con excelencia sus culturas corporativas. Convirtiéndose en fuertes proveedoras de calidad de vida y bienestar para sus empleados. 

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