¿Te suena conocido? Las personas adictas al trabajo creen que trabajar 60 horas es holgazanear, mientras que una semana de 80 horas es una hazaña de la que hay que estar orgulloso. Nunca se toman vacaciones pagadas y les dejan claro a sus gerentes, colegas y clientes que están disponibles para atender una llamada o responder a un correo electrónico o mensaje de texto en cualquier momento y en cualquier lugar. Así son las personas adictas al trabajo, una etiqueta que algunos presumen como medalla de honor. Aunque muchas empresas los valoran (después de todo, los adictos al trabajo tienden a ser muy productivos), la adicción al trabajo es un arma de doble filo: puede que genere una productividad alta, pero reduce el rendimiento debido al agotamiento, el estrés adicional y otros factores. 

Lo que entendemos por “adicto al trabajo” y “adicción al trabajo”

La adicción al trabajo se define como “sentirse obligado o impulsado a trabajar debido a presiones internas, pensamientos persistentes y frecuentes sobre el trabajo cuando no se está trabajando y trabajar más allá de lo razonablemente esperado”. 

En los últimos años, la adicción al trabajo ha recibido mayor atención. Un estudio reciente demostró que “la adicción al trabajo aumenta el rendimiento debido a una mayor carga de trabajo, pero también disminuye el rendimiento debido a un mayor agotamiento emocional”. La explicación es que los adictos al trabajo no solo “trabajan demasiado”. También:

  • Son incapaces de desconectarse del trabajo, mental o físicamente.
  • Experimentan una activación prolongada del sistema nervioso y la respuesta al estrés, lo que a la larga le pasa factura al cuerpo.
  • No se toman el tiempo de recuperación después de trabajar que es necesario para prevenir la fatiga. 

Todas las personas que rodean a un adicto al trabajo sufren

Estas consecuencias negativas se extienden más allá del individuo: sus relaciones también sufren, en lo que se denomina el efecto de “derrame”. La naturaleza compulsiva de la adicción al trabajo puede extenderse del trabajo al hogar, lo cual evita que los adictos al trabajo se desconecten física y mentalmente del trabajo. El resultado: dedican más tiempo y energía al trabajo que a la familia y los amigos.

Otro estudio demostró que uno de los factores clave en la generación de impactos negativos en la salud y las relaciones es la carga de trabajo que alguien anticipa. Es decir, si una persona comienza a trabajar creyendo que tendrá mucho que hacer, es probable que aumenten sus sentimientos y pensamientos compulsivos hacia su trabajo. Esto, a su vez, conducirá a un mayor agotamiento, fatiga y el efecto derrame. 

Qué puede hacer RRHH

¿Cómo pueden las empresas ayudar a sus empleados adictos al trabajo sin dejar de valorar sus contribuciones? 

  1. Ayuda a tus colaboradores a priorizar sus tareas diarias.
  2. Anímalos a que no se lleven trabajo a casa.
  3. Crea un ambiente de trabajo que promueva el equilibrio entre el trabajo y la vida personal: fomenta el ejercicio, el respeto a los compromisos sociales, el tomar vacaciones pagadas y pasar tiempo con la familia y los amigos.
  4. Invita a los colaboradores a tomar descansos a lo largo del día; también puedes crear un momento para que todo el equipo deje de trabajar y se concentre en el cuidado personal.
  5. Construye un ambiente de colaboración que brinde oportunidades de delegar trabajo, tener una comunicación abierta con supervisores y colegas, y establecer límites que disminuyan las distracciones. 
  6. Si alguien del equipo está teniendo muchas dificultades, anímalo a buscar ayuda externa, por ejemplo, ayuda profesional o alguna otra intervención

Puede que el adicto al trabajo tenga buenas intenciones, pero la adicción hace más daño que bien, tanto a la persona como a la organización. Encontrar formas de canalizar esas intenciones hacia una vida laboral más equilibrada generará beneficios significativos para todos.