Estos últimos 18 meses han sido difíciles para casi todo el mundo. Al principio, en esos primeros días y meses en los que la COVID-19 empezaba a instalarse en nuestras conciencias y cuando de pronto trastocó todo lo que considerábamos la vida normal, los medios de comunicación pusieron una muy merecida atención en los trabajadores de la salud y de emergencias en primera línea. ¿Pero qué hay de ese otro tipo de “personal de emergencia” que no generó tanto revuelo en las noticias (o se quedó fuera por completo)? ¿Qué hay de las madres trabajadoras del mundo? 

Son tus amigas, parientes, compañeras y colaboradoras, y han tenido que adaptarse mucho más allá de sus límites y asumir muchas más responsabilidades que quienes pueden dar por hecho el apoyo de un cónyuge o pareja. 

El agotamiento entre las madres trabajadoras es un problema muy real. Hasta tiene un nombre especial: la recesión de los cuellos rosas. Y es una verdadera epidemia.

Es lamentable que esto sea una novedad para muchos profesionales cuyas responsabilidades incluyen el cuidado y la alimentación de sus colaboradores. Después de todo, como señala un artículo del Philadelphia Inquirer: “Las mujeres ya de por sí cargan con una responsabilidad mayor cuando se trata del trabajo doméstico y emocional en la familia (la COVID ha profundizado esta desigualdad) Además, suelen ganar  menos que los hombres : 82 centavos menos por dólar”. 

No es de extrañar que muchas de las madres que trabajan estén renunciando a sus trabajos, mientras que las que siguen trabajando están al borde de la crisis.

 

El éxodo afecta a todas las mujeres

Varios estudios, incluido este del Boston College Center for Work & Family, muestran que la COVID-19 ha provocado que las mujeres reduzcan sus horas de trabajo o dejen sus trabajos para cuidar a los niños. Una investigación muy reciente de KKF (Kaiser Family Foundation) encontró, por ejemplo, que:

  • Una de cada 10 mujeres con hijos pequeños renunció a su trabajo a raíz de la pandemia.
  • El 17% de las madres solteras reportaron tasas más altas abandono del trabajo debido al cierre de escuelas y guarderías, o informaron que no se sentían seguras en su lugar de trabajo, en contraste con el 9% de las mujeres trabajadoras casadas o con pareja.
  • Las mujeres tenían más probabilidades que los hombres de ausentarse del trabajo debido a casos de COVID-19 en la familia o debido al cierre de escuelas; este número era desproporcionadamente más alto entre las mujeres de bajos ingresos.

Un informe de McKinsey de 2020 reveló que más del 25% de las mujeres están considerando lo que a muchas les hubiera parecido impensable el año pasado: desacelerar sus carreras o dejar la fuerza laboral por completo. “La pandemia ha intensificado los desafíos que las mujeres ya enfrentaban”, dice el informe de McKinsey.

 

Las madres que siguen trabajando están en un punto de quiebre

Una encuesta encontró que el 68% de las madres trabajadoras en Estados Unidos han buscado un tratamiento de salud mental durante la pandemia, en comparación con el 47% de las mujeres sin hijos. Los factores que exacerban el estrés y el desgaste entre las madres trabajadoras incluyen la inestabilidad financiera y la falta de apoyo para el cuidado de los niños. Una encuesta reciente sobre la salud mental de las madres trabajadoras que se publicó en EBN reveló que entre las madres trabajadoras:

  • Más de la mitad se sienten ansiosas
  • El 37% se sienten aisladas
  • La mayoría tiene dificultades para mantener ese estrés fuera de su vida laboral

Sería fácil demostrar que las madres trabajadoras en todo el mundo han sufrido más que cualquier otro grupo de dos conjuntos de eventos relacionados con la pandemia:

  • Las dificultades de los centros de cuidado infantil para funcionar durante la pandemia: hasta el 40% de las guarderías en Estados Unidos cerraron durante la pandemia y todos tuvieron que lidiar con la ansiedad de los padres y los trabajadores sobre los costos adicionales de todos los problemas relacionados, desde el equipo de protección personal hasta la limpieza profunda.
  • El cierre casi universal de las escuelas, al menos temporalmente: incluso en donde las escuelas han invitado a los estudiantes a regresar a las aulas, los horarios son más cortos o el modelo de enseñanza es híbrido.

 

¿Cómo puedes ayudar? Algunos líderes y empresas ya nos muestran el camino.

En vista del impacto global de la pandemia entre las madres trabajadoras, la subsecretaria general de la ONU, Amina Mohammed, creó el año pasado Rise for All, un llamado a la acción para mujeres líderes de todo el mundo para reducir los impactos económicos de la COVID-19.

El proyecto reunió a la crema y nata de las mujeres líderes de todo el mundo, entre ellas, Melinda Gates, Henrietta Fore, directora ejecutiva de UNICEF, y Phumzile Mlambo-Ngcuka, directora ejecutiva de ONU Mujeres. Rise for All distribuyó mil millones de dólares en sus primeros nueve meses de operación, y promete otros dos mil millones adicionales para los siguientes dos años, destinados a apoyar a los países de ingresos bajos y medios, en donde las cuyas mujeres han sufrido desproporcionadamente los peores efectos de la pandemia.

En Estados Unidos, en el marco del Mes de Concientización sobre la Salud Mental en mayo, la cadena de farmacias CVS Health se asoció con el proveedor de beneficios de salud Aetna para lanzar una variedad de recursos dirigidos a las madres trabajadoras, las mujeres y las personas que se dedican al cuidado de otros. La iniciativa surgió en respuesta a una encuesta de CVS que encontró que el 45% de las mujeres están teniendo problemas de su salud mental, y el 42% no sabe cómo acceder al apoyo para salud mental y encontrar la atención adecuada.

Mientras tanto, hay empleadores individuales que han tomado medidas para ayudar a los padres que trabajan a acceder a opciones de cuidado infantil, y algunos ofrecen remuneraciones para sufragar los costos del cuidado infantil, así como los costos de limpieza de la casa y el transporte. Un artículo del New York Times sugiere otras formas de apoyo empresarial, que incluyen:

  • No sancionar a los colaboradores por cumplir con sus deberes de cuidado.
  • A la hora de evaluar el trabajo de los colaboradores, pedirles a los gerentes que tomen en cuenta el trabajo adicional y el estrés que han tenido que enfrentar las madres que trabajan.
  • Pedir a los gerentes de contratación que no descarten los CV que tengan brechas durante el tiempo de la pandemia y que consideren volver a contratar a las colaboradoras que se quedaron fuera por razones relacionadas con el cuidado.
  • No volver al ritmo de oficina “normal”: la pandemia nos ha enseñado que la gente está más feliz, más saludable y es más productiva cuando tiene control sobre en dónde y cuándo trabajan, especialmente si tiene hijos.

A medida que nos ingresamos a la era laboral post-COVID, más empleadores se están alineando con la necesidad de ofrecer más herramientas y programas de bienestar que puedan llegar a todos sus colaboradores. También se están apoyando en plataformas de bienestar que ofrecen comunicación personalizada, opciones para los diferentes grupos demográficos y de edad, y señales que permiten orientar las herramientas y los programas a grupos individuales, por ejemplo, las madres trabajadoras. 

La adopción de más programas dirigidos a la salud mental de los colaboradores definitivamente va en aumento. Esta selección de nuestro contenido más leído sobre la salud mental de los colaboradores brinda a los líderes de recursos humanos y bienestar información sobre los programas, además de consejos prácticos para apoyar la salud mental de los colaboradores.

Pero estos programas cuestan dinero, ¿no? Una idea para encontrar más presupuesto para el bienestar (que a menudo se pasa por alto cuando se crean planes de beneficios de atención médica) es investigar si un proveedor de seguro médico ofrece “dólares para el bienestar”. Estos suelen ser un porcentaje de la prima de atención médica que una empresa paga a su compañía de seguros para invertir en programas de bienestar calificados. Es una cantidad fija y el programa funciona de manera muy similar a una pensión.

La conclusión es que las madres trabajadoras han sufrido de manera desproporcionada durante la pandemia. ¿Qué está haciendo tu empresa para garantizar que, a medida que nos adentramos en el mundo post-COVID-19, las madres que trabajan sigan siendo colaboradoras vitales, valoradas y comprometidas con tu organización?