En las encuestas de trabajo el “reconocimiento laboral” se presenta en su gran mayoría como la primer demanda en las empresas. Ésta acción de reconocer a los empleados tiene que ver con escucharlos. La llamada “escucha activa” es la manera más segura de llenar esta necesidad vital, que promueve el rendimiento en el equipo de trabajo.

Escuchar es de hecho la mejor herramienta de cualquier buen gerente. Es un arte sutil y delicado que requiere paciencia, amabilidad, concentración y de gran humildad. Usada de manera correcta, es la herramienta clave que creará todas las condiciones para motivar a tus empleados y aumentar sus niveles de productividad.

Ya sea para celebrar un éxito, informar un error, realizar una entrevista anual o gestionar a un empleado que no tiene claro su nivel de experiencia, es importante escucharlo.

¿Cómo escuchar activamente?

Hay muchos requisitos previos para escuchar al colaborador de la manera más cualitativa posible. Por supuesto y dependiendo de las circunstancias, no siempre es fácil cumplir todos estos requisitos. Sin embargo, es importante en medida de lo posible, tratar de reunir la mayor cantidad de ellos para optimizar el tiempo de calidad con el colaborador.

Algunos de éstos requisitos básicos son:

  1. Actitud abierta, benevolente y disponible: poner atención a la persona con la que estamos hablando y no atender el teléfono o correos
  2. Curiosidad: es esencial estar sinceramente interesado en el otro
  3. Toma de notas: la idea es tomar nota de los elementos en los que deseas profundizar. Esto muestra al otro que lo que dice es importante
  4. Sentados uno al lado del otro o ¾: tengamos la iniciativa de promover el “cara a cara” para las situaciones de conflicto porque “el no” verbal juega un papel clave en la calidad del intercambio
  5. Espacio físico: Hablar idealmente en un lugar tranquilo y neutral
  6. Charla individual: ya que el empleado no confiará de la misma manera en presencia de un tercero o en colectivo.

Promueve preguntas abiertas para escuchar activamente

Éstas son las preguntas donde es imposible responder sí o no. Las preguntas cerradas, especialmente al comienzo de la discusión, bloquean el intercambio y liberan demasiado el discurso. La buena noticia es que por cada pregunta cerrada, hay una pregunta idéntica en forma de pregunta abierta.

Ejemplo de pregunta abierta: “¿Cómo estuvieron las vacaciones? “En lugar de” ¿Las vacaciones estuvieron bien? “

Recuerda nunca dar por hecho nada.

Las intenciones cuentan

Debemos estar conscientes del tacto con el que preguntemos o declaremos las cosas, herir susceptibilidades no sólo es una cosa que podamos tomar como capricho sino va a generar una reacción en el empleado.

El avivamiento silencioso: es el estímulo más efectivo, el más simple de realizar porque “es suficiente” no decir nada, mostrar al interlocutor que se espera que continúe hará que automáticamente desarrolle sus palabras. Los seres humanos odian los silencios. Se sienten obligados a decir algo.

La dificultad real es abstenerse de llenar el vacío, dejar de lado el ego y dar a la otra persona el espacio para expresarse plenamente.

La disonancia como eco reactivación: que lo podemos encontrar en frases como “entiendo perfectamente lo que se espera de mí” “en general me parece bien” en este caso, es esencial profundizar en el estímulo con una recuperación de eco en la disonancia:

¿Cómo estuvo la reunión?

– En general, fue bien.

Mejor:

– No, pero fue bien, fue simplemente que la tensión era palpable entre Manuel y Jessica sobre la implementación de la nueva SI, el clima se está deteriorando cada vez más entre los dos, es urgente hacer cualquier cosa.

Aprendemos mucho al estar atentos a las disonancias: es una parte indispensable para leer entre líneas y saber qué piensa realmente el trabajador.

“Más bien, en general, no está mal, no es poco interesante, sí, no.…”, todas estas formulaciones revelan dificultades que merecen ser profundizadas para saber concretamente lo que piensa el colaborador.

Los límites de la empatía

Es importante no dejar que el colaborador le de muchas vueltas a los problemas, ni que se enrede en una victimización. Es esencial guiar la discusión para hacer que se desarrolle (que lo externe) y que vuelva a retomar su vida normal.

¿Qué puedes hacer? ¿Qué está en tu poder para mejorar la situación?” Ésta es la esencia del rol del Coach Manager: hacer que el empleado sea el actor y el responsable de las situaciones cambiantes. Si no surge una solución, entonces debemos ser capaces de cerrar la conversación y darle tiempo al empleado para hacer el viaje que le permita encontrar las soluciones adecuadas a su problema.

Oportunidades para practicar escuchando

Las oportunidades para ponerlo en práctica son múltiples y el progreso llega muy rápido. Puedes practicar con cualquier persona; ya sea tus hijos, esposa, familia, amigos, etcétera.

Para saber si estás en el camino correcto, hazle ésta pregunta cada vez que finalices la conversación: ¿quién habló más? ¿La plática te permitió recargar tu energía, o te sientes desmotivado?

En resumen, la escucha activa es una palanca de fácil acceso, y probarla es adoptarla.

 

 

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