La sobrecarga de información ya era un problema grave antes de la pandemia. Esta ha afectado aún más a los trabajadores desde que el COVID-19 obligó a gran parte de la población mundial a aislarse físicamente y aceleró la tendencia hacia el trabajo remoto permanente y el modelo de trabajo híbrido. Ahora es un buen momento para que las empresas valoren los beneficios de ayudar a sus colaboradores a mejorar sus hábitos de comunicación para reducir los impactos negativos de recibir constantemente notificaciones de correo electrónico, Microsoft Teams, Slack, redes sociales, etc. 

Ya en 2015, Harvard Business Review hablaba sobre las consecuencias de la “distracción digital” y apuntaba que “la sobrecarga digital podría ser el problema definitorio del entorno laboral actual. Desperdiciamos tiempo, atención y energía en información e interacciones relativamente insignificantes que nos mantienen ocupados sin producir algo de valor”.

El COVID-19 vino a empeorar significativamente la situación. Además del cambio repentino a trabajar desde casa y usar cubrebocas, el mundo laboral global en todos los países sufrió el impacto de un nivel de incertidumbre y miedo que casi se podía sentir en el aire. Como resultado, la pandemia desató lo que la International Journal of Environmental Research and Public Health (Revista Internacional de Investigación Ambiental y Salud Pública) llamó, “una incesante avalancha de información… Las noticias falsas, las teorías de la conspiración y las curas mágicas se diseminaron entre el público en general a un ritmo alarmante, lo que puede provocar un aumento de los niveles de ansiedad y estrés, junto con las consecuencias debilitantes asociadas”.

Ese estudio incluso le dio un nombre a esta avalancha de información: COVIO (Sobrecarga de información sobre el COVID-19). 

“La sobrecarga de información puede hacer que las personas se sientan impotentes, experimenten ansiedad, fatiga y parálisis para actuar, todo lo cual es inútil en cualquier momento pero se vuelve peligroso en tiempos de pandemia”, según una investigación publicada en un informe de primavera de 2020. “En respuesta, nos concentramos en la información simple pero mayormente inútil que capta nuestra atención y, en algunos casos, evitamos la información por completo”.

Y no se trata solo de una notificación por aquí o una nota por allá. Cada comunicación que recibimos, ya sea en Gmail, Slack, Teams o donde sea, requiere algún tipo de acción en respuesta, aunque solo se trate de absorber el contenido y eliminar el elemento. Así que, además de la interrupción cognitiva que causa el cambio de contexto, cada correo electrónico también es una solicitud de acción. 

Aquí hay siete maneras de ayudar a tus colaboradores a reducir el estrés relacionado con la información:

  1. Reevalúa tus comunicaciones sobre bienestar para asegurarte de que estén actualizadas y sean relevantes para todos tus colaboradores y discute el riesgo de la sobrecarga de información en tu organización.
  2. Convierte (o vuelve a convertir) a tus gerentes en promotores de bienestar (eso incluye ayudarlos a poner límites a la cantidad y la frecuencia de los correos electrónicos y las comunicaciones que envían).
  3. Recuerda a tus colaboradores que aprovechen las aplicaciones y las herramientas de relajación y atención plena que forman parte de tu solución de bienestar para el trabajo.
  4. Promueve el uso de aplicaciones y herramientas para reducir el nivel de estrés en el trabajo, lo cual puede incluir salir para ejercitarse al aire libre en cualquier época del año.
  5. Fomenta una cultura que valore dejar de trabajar al final del día y promueva una cantidad adecuada de sueño.